
Imagínate mirando una hoja de papel cuadriculado. Si ves todas las líneas perfectamente rectas, simétricas y sin interrupciones, es una buena señal. Si alguna línea se ondula, aparece borrosa o desaparece por completo, eso es exactamente lo que el test de Amsler está diseñado para capturar: cambios sutiles en la visión central que el ojo y el cerebro tienden a pasar por alto.
Esta prueba lleva décadas en uso clínico y sigue siendo una de las herramientas más prácticas para el seguimiento de enfermedades de la retina. En este artículo explicamos qué es, qué detecta, cómo se realiza correctamente y cuándo sus resultados deben motivar una consulta con un retinólogo.
La rejilla o test de Amsler es una cuadrícula de 10 × 10 cm formada por líneas rectas (verticales y horizontales) y un punto en el centro. Fue desarrollada en los años 40 por el oftalmólogo suizo Marc Amsler como un método accesible para evaluar la función visual de la mácula, parte central de la retina que nos ayuda a ver detalles como leer, reconocer rostros o notar cosas pequeñas.
Cuando algo afecta esta área, la distorsión se refleja directamente en cómo el paciente percibe patrones geométricos regulares. Por ello, una cuadrícula es efectiva para detectar un problema visual, ya que las líneas rectas se verán borrosas, incompletas o torcidas.
A diferencia de otras pruebas oftalmológicas, la rejilla de Amsler no necesita equipo especializado. Solo se necesita imprimir en un papel e incluso puede usarse en casa, lo que la convierte en una herramienta útil tanto para revisiones en consulta como para el monitoreo periódico del paciente entre visitas médicas.

La prueba está diseñada específicamente para identificar dos tipos de alteraciones visuales que son características de las enfermedades maculares:
La metamorfopsia es la percepción distorsionada de las formas, es decir, cuando las líneas rectas se ven como si estuvieran inclinadas, curvadas o deformadas.
Esto ocurre cuando la forma de la retina se altera, por ejemplo, en casos de acumulación de líquido dentro o debajo de ella, lo que podría tratarse de un signo temprano de degeneración macular húmeda, membrana epirretiniana o la coriorretinopatía central serosa.
Un escotoma se percibe como una “mancha” en la visión, por lo general como un punto gris, negro o borroso. En la rejilla de Amsler, se manifiesta como zonas donde las líneas desaparecen o hay espacios faltantes en el cuadro. Esto es común en etapas avanzadas de la degeneración macular y en algunas neuropatías ópticas.
Si al utilizar la rejilla de Amsler presentas alguna de las siguientes señales, acude de inmediato con un oftalmólogo o retinólogo para una revisión más especializada:
La incapacidad de ver los bordes periféricos de la cuadrícula puede estar relacionada con condiciones que afectan el campo visual periférico, como el glaucoma o la retinosis pigmentaria. En ese caso, el especialista indicará las pruebas complementarias adecuadas.
La rejilla de Amsler es una herramienta de detección, no de diagnóstico definitivo. Un resultado alterado orienta al oftalmólogo en México hacia un problema macular y motiva estudios más completos.
Esta prueba se utiliza principalmente para identificar:
La DMAE es la principal causa de pérdida visual irreversible en mayores de 50 años. Su detección temprana a través de la rejilla permite iniciar tratamiento antes de que el daño sea irreversible.
Se recomienda que los pacientes con DMAE seca utilicen la rejilla en casa de forma periódica para detectar cualquier conversión a la forma húmeda, la cual puede evolucionar rápidamente.
La membrana epirretiniana es una capa delgada que se forma sobre la retina y puede traccionar la mácula provocando que la visión se distorsione poco a poco. Con el test de Amsler, suele detectarse por la metamorfopsia o la percepción de líneas deformes.
Ocurre cuando se acumula líquido subretiniano, el cual levanta la parte central de la retina. Esto causa visión distorsionada y disminución de la agudeza visual. En este caso la rejilla ayuda a documentar el inicio de los síntomas y el seguimiento del caso.
En pacientes con diabetes, es posible que se acumule líquido en la mácula. Antes de que la visión empeore y la distorsión sea mayor, el test sirve para detectar estos cambios a tiempo.
En situaciones como estas el test de Amsler alerta al paciente sobre la potencial presencia de una pequeña abertura en la parte central de la retina, lo que provoca una mancha en la visión (escotoma central). Sin embargo, para un diagnóstico definitivo se requiere una tomografía de coherencia óptima (OCT).
La prueba es sencilla y toma menos de dos minutos. Para que funcione, sigue estos pasos:
1. Imprime la rejilla o usa una versión digital a tamaño completo. Asegúrate de que las líneas se vean nítidas.
2. Si usas lentes para leer, póntelos. La prueba se realiza a distancia de lectura (30 a 40 cm aproximadamente), por lo que la corrección visual debe ser la habitual para esa distancia.
3. Colócate en un lugar bien iluminado. La falta de iluminación puede enmascarar alteraciones.
4. Cubre el ojo izquierdo con la mano o un parche, sin apretarlo ni cerrarlo con fuerza, ya que el cerebro puede compensar la falta de visión del ojo cubierto y falsear los resultados.
5. Con el ojo derecho descubierto, mira fijamente el punto del centro. No muevas los ojos hacia los bordes. Todo debe observarse con la visión periférica.
6. Pregúntate: ¿todas las líneas se ven rectas?, ¿hay partes borrosas, oscuras o donde las líneas desaparezcan?, ¿ves el cuadro completo, incluyendo las esquinas?
7. Repite el mismo procedimiento, pero ahora cubriendo el ojo derecho.
8. Si notas algo extraño, anótalo o márcalo en la rejilla y consulta con un especialista lo antes posible.
Conocer las limitaciones de esta herramienta es tan importante como saber usarla:

Las recomendaciones varían según el perfil del paciente:
• Pacientes con DMAE seca: se recomienda usarla todos los días para detectar cambios a tiempo.
• Pacientes con factores de riesgo (mayores de 50 años, historia familiar de DMAE, tabaquismo, hipertensión): una vez a la semana como medida preventiva.
• Pacientes con membrana epirretiniana, CRCS o edema macular: según lo que indique el especialista.
• Población general sin diagnóstico: no es necesario usarla en casa, pero sí suele revisarse en consulta.
Si en algún momento notas un cambio en cómo ves la rejilla, acude con tu retinólogo en México lo antes posible, aunque no te toque revisión.
No. Las cataratas afectan el cristalino y hacen que la visión se vea más borrosa en general, pero no causan las deformaciones que detecta esta prueba. Para revisarlas se necesita un examen ocular completo.
Sí, hay versiones digitales e incluso apps. Aun así, lo más recomendable es usarla impresa en tamaño estándar (10 × 10 cm) y con buena iluminación para que el resultado sea más confiable.
No necesariamente. La prueba no detecta todos los problemas, sobre todo en etapas muy tempranas. Verla bien reduce la sospecha, pero no descarta enfermedades. Las revisiones con el oftalmólogo siguen siendo necesarias.
Generalmente se recomienda hacerla una vez al día en pacientes con DMAE seca, para detectar cualquier evolución hacia la forma húmeda lo antes posible.
Marc Amsler desarrolló originalmente siete versiones. La más utilizada es la rejilla clásica de líneas blancas sobre fondo negro o viceversa. También hay variantes especiales para detectar otros tipos de alteraciones visuales como líneas rojas para identificar hemianopsia bitemporal (asociada a tumores pituitarios) y otras configuraciones para evaluar con mayor detalle el tipo y grado de metamorfopsia.
Ninguno. Es totalmente segura, ya que solo consiste en observar una imagen, sin contacto ni procedimientos.
A un oftalmólogo, preferentemente uno especializado en retina, para que pueda hacer estudios más completos y darte un diagnóstico preciso. Este especialista te indicará si es necesario hacer pruebas adicionales como OCT, angiografía o campimetría.
La rejilla de Amsler se ha usado por más de 70 años y sigue siendo relevante porque responde a una necesidad muy importante: darle al paciente una forma sencilla de vigilar su visión central desde casa. Aunque es solo una hoja de papel cuadriculado que no reemplaza al especialista, puede ayudar a detectar a tiempo cambios importantes.
Si tienes algún factor de riesgo o si ya te han diagnosticado, vale la pena preguntarle a tu retinólogo de confianza cómo incorporar este autoexamen a tu seguimiento. Detectar cualquier cambio a tiempo puede marcar una gran diferencia para cuidar tu visión.
Artículo desarrollado por el Dr. Rodrigo Matsui, oftalmólogo con enfoque en retina. Su práctica se centra en la evaluación y manejo de enfermedades que pueden comprometer la visión, con énfasis en diagnóstico oportuno y atención especializada. Fue el primer oftalmólogo en aplicar terapia génica de la retina en México y es pionero en América Latina.